Se me olvidó q t olvidé
Se me olvidó q t dejé
Lejos muy lejos de mi vida
Se me olvidó q ya no estás
Q ya ni me recordarás
Y me volvió a sangrar la herida
Y aún te me cuelas entre los rincones, provocando suspiros q amago con bocanadas de razón mientras q con incredulidad observo q no t quiero menos q ayer... Si acaso lo contrario...
Thursday, February 21, 2013
Sunday, February 12, 2012
De gente super cool: Pepe Villela
¿Recuerdan que hace como 2
años se cayó un camión de basura desde el segundo piso del periférico que
aterrizó sobre un jetta rojo de un "joven estudiante de medicina"?
Bueno, este joven para mí ya
no solo es el wey que salió en las noticias, ahora para mí tiene nombre y una
vida, se llama Pepe Villela (25 años de edad) y tuve la oportunidad de conocerlo hace unos días
en una plática que dio a las niñas de la escuela donde doy clases.
Quiero hacer este post por 2
razones muy importantes.
La primera es porque ¿qué tan
seguido pasa esto? En buena onda, él lo dijo en su plática, "debo de ser
el hombre con la peor suerte del mundo" porque cuál es la probabilidad de
que te caiga un camión lleno de toneladas de basura desde el cielo, pff, para
muchos esto sonaría tan raro como conocer a Super man pero a él le tocó y ahora
Pepe está en una silla de ruedas (ahora después de mucho esfuerzo por pararse
de una cama donde solamente podía mover del cuello hacia arriba, osea solo la
cabeza).
La segunda es porque quiero
hacer un homenaje a este tipo que es impresionantísimo porque lo que podría ser
una historia de tragedia la ha convertido en una historia de superación,
fortaleza y ganas de salir adelante. El hombre es todo un ejemplo de vida.
Después del accidente el
diagnóstico para Pepe fue paraplejia. Terrible noticia.
Pepe estuvo varios meses
internado en el hospital pues no solamente había quedado paralítico sino que
además no podía respirar y su cuerpo se encontraba en muy malas condiciones,
era muy probable que muriera, pero después de hacer un gran esfuerzo por volver
a la vida él empezó a recibir mensajes. Seguro muchos fueron en Facebook y otros
tantos a su celular, pero también hubo muchos que llegaron a las paredes de su
cuarto en el hospital donde día a día hacía una lucha por sobrevivir ante su
nueva condición. Uno de estos mensajes, como nos contó fue el que le dio ánimos
para seguir adelante. El mensaje decía: "Nada
puede pasarme que Dios no quiera. Y todo lo que él quiere, por muy malo que nos
parezca, es en realidad lo mejor" –Santo Tomás Moro
Cuando Pepe se encontró con este mensaje entendió que Dios no lo había abandonado, sino que quería grandes cosas para él y de ahí se agarró para salir adelante.
Pero este post no tiene intenciones de referencia religiosa y para no hacer el cuento más largo después de
mucho esfuerzo, terapias, visitas a muchos especialistas, muchos rezos y apoyo
de sus familiares Pepe ha salido adelante, ahora ya terminó la primera parte de
su carrera, ya es médico general, va a empezar el internado y tiene intenciones
de especializarse en psiquiatría.
Ahora, creo que sobra decirlo, pero ¿por qué creo que
Pepe Villela es una persona super cool?
Porque es una persona que te hace ver que los simples
mortales todos los días de nuestras vidas nos estamos quejando de algo, que si
el clima, el tráfico, la comida, que si ya subimos o bajamos de peso, que si
tuvimos un mal día para el peinado, etc. Y él es una persona que se encarga de
recordarnos lo afortunados que somos por el simple hecho de poder respirar o
mover un pie enfrente del otro.
¡Gente! Hay que acordarnos de todo lo bueno que tenemos
en la vida y ser más positivos y agradecidos con todo.
Así, les dejo con dos frases de Pepe que me parecieron impactantes:
"A todos, en la vida, nos va a caer un camión encima, a veces en partes y a veces como a mí, entero, con todo y toneladas de basura, lo que tenemos que hacer es estar preparados para los cambios y para saberlos enfrentar con fortaleza y entereza, nadie tiene la vida comprada y los planes siempre cambian, siempre sigue tus sueños, aunque te caiga un camión encima, la adversidad es la sal de la vida".
"Dios en su infinita sabiduría no conectó los nervios de la cara a la columna vertebral y yo descubrí que esto es para que aunque no puedas mover tus brazos o tus piernas, siempre puedas sonreir y alegrarle el día a alguien."
Thursday, February 2, 2012
De esas cosas que deberíamos traer en el chip
Apoco no les ha pasado que incurren en situaciones raras que terminan en algo completamente inesperado porque la lógica de la experiencia les diría lo contrario, o porque "no se me ocurrió". Esas cosas taaaaan simples que te sorprenden y conlcuyen con un: duh ¿cómo no sabía eso?
Pues esta sección estará dedicada a esas cosas que nos pasan en el día a día y que comentarlo puede ayudar al enriquecimiento licito para la sección de cultura general (sentido común- que como diría mi abuelita "no es el más común de todos los sentidos") de todo aquel lector de este blog, al cual invito a sumarle casos acá (Deja tu comentario).
¿Sabías que...
-Cada tipo de cafetera necesita un molido distinto de grano y en Starbucks te pueden moler tu café aunque no sea comprado ahí.
-Si usas papel de china y lo mojas con cualquier líquido, llámese resistol, agua, el café que se te cayó de la orillita de la taza, etc. este se despinta y quedará marcado en la mesa de madera para siempre.
-Si metes al micro "tantito" tu tarta de frutas que compraste ayer sólo para que se le quite "lo frío del refri" esta se desbaratará y todos los ingredientes se escurrirán y separarán y tu tarta quedará inservible para saciar el antojo que te llevó a sacarla del refri en primer lugar.
-Los champiñones no se lavan con jabón porque tienen propiedades esponjosas y lo absorben.
-No importa si escondes tu ipod o computadora adentro de tu coche abajo de la chamarra o debajo del asiento, los ladrones modernos de coches vienen equipados con detectores de "el campo magnético que irradian las baterías de litio".
-Si te traen una bebida flameante de cumpleaños a tu mesa, no te dejes llevar por la emoción del momento, espera al menos 10 segundos después de apagar la llamarada antes de darle el primer sorbo, aún con popote, de otro modo, te quemarás.
-Si te traen una bebida flameante de cumpleaños a tu mesa, no te dejes llevar por la emoción del momento, espera al menos 10 segundos después de apagar la llamarada antes de darle el primer sorbo, aún con popote, de otro modo, te quemarás.
-Si haces ceviche (pescado cocido con limón, agregando cebollita, jitomate yotros ricos ingredientes al gusto) aún después de lavar tus manos muchas veces NUNCA debes tocar tus ojos.
Wednesday, February 1, 2012
De autocontrol
El tic-tac del reloj me empuja a
la locura mientras mi desesperación aumenta con cada grado que giran las
manecillas. El tiempo señalado ya ha pasado hace más de dos horas. ¿Lo habrá
olvidado? ¿Acaso perdió el número? Seguro se cayó el sistema. Mi mano se acerca
al aparato con intención y la retiro con un impulso de autocontrol. Finalmente,
la impaciencia me gana, empiezo a marcar los números grabados en mi memoria,
uno a uno.
Primer tono, obviamente no
contestará ahora. …Eternidad…
Segundo tono, no responde, tal
vez sea su modo de decirlo sin palabras.
Un tercer timbrazo me arranca de
mis pensamientos y aguzo el oído en la espera de una respuesta. Silencio….
¿Cómo llegamos a esto? Cuando
todo parecía ir tan bien. Me empiezo a preguntar qué hice mal. Desde un
principio parecían obvias sus intenciones.
El sudor frío recorre mi espalda.
Intento aclarar mi mente ordenando explicaciones y justificaciones.
2 timbrazos más, me prometo que
no dejare que sean más.
Cada timbrazo se oye a kilómetros
de distancia del siguiente.
Me dispongo a colgar. El sexto
timbrazo me deporta de nuevo a la realidad, consulto el reloj y me parece una
eternidad desde que comencé a marcar, pero las manecillas indican que solo han
pasado un par de minutos.
Quiero colgar pero mi mano no
responde, sostenida por la esperanza.
Contengo la respiración.
Comienzo a separar el auricular
de mi oído cuando un ruido en la línea anuncia una respuesta.
“¿Bueno?” Escucho decir. 1….2….3
veces.
¡Di algo, idiota! Pienso.
Siento que va a colgar. “Buenos
días”, logro articular, cayendo en la cuenta de lo estúpido que eso suena a las
7 de la tarde.
Presagio verbal de la tragedia a
seguir.
Octubre, 2006
Octubre, 2006
Sunday, January 29, 2012
De huevos de elefante
¿De que van las relaciones románticas?
Hace poco me hacía esa pregunta mientras partía una papaya. Hoy en día tenemos tantos modelos de lo que son, deben o deberían ser las relaciones que es muy confuso todo.
Como seres humanos y sociales siempre estamos buscando un ejemplo de cómo hacer las cosas, pienso que en parte es una forma de disminuir la posibilidad de error, pero ahora hay tantas opciones que es difícil decidir o escoger un ejemplo, además hay tantos estilos de vida, ideologías y personalidades que encontrar uno que quede “customized” es bien complicado.
Al final de cuentas cada quien hará lo que quiera y pueda. Pienso que lo que nos limita es el miedo a no hacerlo “bien”. Pero ¿qué es hacerlo bien?
Al partir la papaya y ver sus entrañas llenas de bolitas negras y observar a la vez a mi primo de 6 años que por ahí andaba, me vino a la mente la loca idea de decirle que las semillas de la papaya eran huevos de elefante, solo para ver su reacción. Tal vez él no lo creería porque es uno de los niños mas listos que conozco de su edad, pero qué tal un niño de 2 años, que cree todo lo que le dicen las personas que parecen saber de qué se trata la vida. Seguramente iría por la vida pensando que la papaya daba huevos de elefante hasta que intentara germinarlos o descubrir lo contario en algún libro.
Del cine de esta tarde.
Tengo tantas cosas que decirte que en un intento desesperado por escribirlo todo y revelar a la vez lo menos posible te me haces bolas, te vuelves esa persona en mi cabeza y todo lo que escribo se convierte en parte de una historia, pero no de una historia real que empezaría por contarte qué desayuné esta mañana o que voy a ir al cine a las 7.30 de la tarde, no, se vuelve una historia en donde empiezo a escribirle a la persona en mi cabeza (no, no tengo esquizofrenia), esa persona que nos vamos construyendo a través de los años y las experiencias, resultado de archivar y taggear comportamientos propios y ajenos, esa persona que se convertirá en depositario de todas nuestras expectativas y esperanzas, esa persona que solo tendrá algunos defectos (los que nosotros podamos manejar) porque nadie es perfecto y claro que tendrá todas las virtudes que nos hemos imaginado pues son cosas que al menos esperamos de nosotros mismos y debido a que con nosotros mismos hemos convivido toda la vida solo nos parece lógico esperar lo mismo de la otra persona, pero evidentemente no funciona así y al darme cuenta de esto y regresar a escribirte a ti, si, tú, el que me está leyendo y seguramente sintiendo una opresión en el pecho resultado del peso de muchas expectativas que ni siquiera sabes cuáles son, en ese momento en que recuerdo que te escribo a tí, pienso que no sé qué decirte y que lo mejor sería solo contarte que iré al cine esta tarde.
Noviembre, 2011.
Del sol de medio día.
Camino con el sol en la espalda, ese sol de mediodía que te abraza, que no cala, que te deja quitarte el sweater y que te hace sentir parte del mundo en una mañana de un día de otoño.
Recorro las calles viendo a los turistas pasar, a los niños jugar con globos, pidiendo un helado antes de regresar a casa. Me gusta, disfruto la diversidad, las muchas caras que aparecen ante mí. Escucho el ruido de la gente que ve los altares de muertos, las Marías pidiendo dinero en alguna esquina con los niños llenos de mocos en la cara, me volteo al otro lado porque soy cobarde ante la desigualdad en nuestro país y siempre pienso, algún día haré algo por esas personas, algún día.
Camino con la cabeza en alto, gozando del paisaje de arquitectura Colombina; el centro con sus altos edificios llenos de balcones me invita a imaginar cuántos mariachis habrán cantado junto a algún enamorado esperando la señal de que han sido escuchados en el piso de arriba.
Observo y analizo para mantener a mi mente ocupada porque cuando no esta distraída con las caras y los niños y los globos invariablemente regresa a tí y me cacho buscándote entre esa gente, porque sé que te gusta el centro y sé que sabes que lo disfruto y en algún desquiciado huequito en mi cabeza, de esos que se encargan de los asuntos metafísicos, me encuentro queriendo creer que piensas lo mismo que yo, y que me vendrás a encontrar y que si nos cruzamos será una señal, como el día que te busqué en el concierto de jazz (con saxofón) cuando sentía tu presencia al cerrar los ojos y tu vibra y la mía se sentían a tono con el beat del bajo, y entre la gente, te vi, como en Rayuela.
Mi mente se pierde en Rayuela e insisto en el pensamiento con la intención de que no regrese a ti, concluyo que sería algo que me gustaría platicar contigo, comentar el punto, que si la Maga (cuánta ironía), que si Oliviera, que si no es buena la historia pero lo salva el estilo literario y el viaje imaginario por las calles de París y recuerdo cuando citaste a Cortázar y yo también quería jugar al cíclope (Rayuela, cap. 7).
Así te busco sin querer encontrarte pero con ganas de hacer una tregua, de no verte, porque si te encuentro me robaria el tiempo la batalla campal entre la razón y la emoción, el eterno dilema entre el deber y el hacer, el querer, lo trillado, el cliché, la opinión de las amigas, Pepe Grillo, el silbidito.
Sentada en una banca, mientras escribo estas lineas, te relego a la lista de cosas a olvidar pero a la vez nunca te sentí tan cerca, como el sol de medio día que me abraza con tus brazos.
Noviembre, 2011.
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